TALLER 5. LO QUE HE APRENDIDO DE MÍ

Fecha: 19 de diciembre de 2025

Descripción de la actividad

Este taller constituye la sesión de cierre del proyecto Educación emocional y acompañamiento digital tras experiencias de bullying en jóvenes con discapacidad intelectual. La actividad se desarrolló en un aula tranquila, con música suave de fondo, con el objetivo de favorecer un clima de calma, seguridad y recogimiento emocional.

La sesión se inició con la explicación del sentido del taller: mirar hacia atrás para reconocer los aprendizajes personales y emocionales vividos durante todo el proceso. A continuación, cada participante completó una ficha de autoevaluación en lectura fácil, donde pudieron expresar qué habían aprendido de sí mismos, qué actividades les habían resultado más significativas y cómo se sentían al finalizar el proyecto.

Posteriormente, se llevó a cabo la dinámica grupal “El círculo de lo aprendido”, en la que cada joven, de forma voluntaria, compartió una palabra o frase que resumiera su experiencia personal. Para cerrar la sesión, se elaboró de manera conjunta un mural simbólico titulado “Lo que he aprendido de mí”, en el que se recogieron mensajes positivos, fortalezas personales y logros alcanzados, reforzando así la autoestima y la cohesión grupal.

Objetivos

  • Valorar los aprendizajes personales y emocionales adquiridos durante el proyecto.

  • Favorecer la toma de conciencia sobre los cambios vividos a nivel emocional y relacional.

  • Reforzar la autoestima individual y el sentimiento de pertenencia al grupo.

  • Cerrar el proceso de intervención desde una mirada positiva y significativa.

Reflexión personal y fundamentación teórica

Este taller se fundamenta en el enfoque de la metacognición emocional, entendida como la capacidad de reflexionar sobre las propias emociones, reconocer los cambios internos y tomar conciencia de los aprendizajes personales (Bisquerra, 2003). En contextos de intervención emocional, especialmente con jóvenes que han vivido experiencias de acoso escolar, este tipo de reflexión resulta clave para consolidar avances y reforzar la percepción de autoeficacia.

Durante la sesión pude observar cómo muchos participantes eran capaces de verbalizar emociones y aprendizajes que, al inicio del proyecto, no sabían identificar. Expresiones como “ahora me siento más tranquilo”, “sé pedir ayuda” o “me conozco mejor” evidencian un proceso de crecimiento emocional significativo. Desde una mirada psicopedagógica, este taller permitió transformar la experiencia vivida en conocimiento personal, reforzando la autoestima y el sentido de logro.

A nivel profesional, esta sesión me hizo reflexionar sobre la importancia de los cierres en los procesos de intervención. No se trata únicamente de finalizar actividades, sino de ofrecer un espacio donde los aprendizajes puedan ser integrados, reconocidos y resignificados. La metacognición emocional no solo favorece el bienestar del alumnado, sino que también contribuye a una intervención más ética, respetuosa y centrada en la persona.

Evaluación de la intervención

La evaluación se realizó mediante una autoevaluación emocional en lectura fácil y un pequeño focus group final, complementado con el diario de observación del psicopedagogo/a en prácticas.

Indicadores observados:

  • Identificación de al menos un cambio positivo en uno mismo.

  • Expresión de satisfacción con la experiencia vivida.

  • Aumento de la confianza al expresarse en grupo.

  • Refuerzo de la cohesión grupal.

Los resultados muestran un impacto positivo en la autoestima y en la percepción de crecimiento personal. La mayoría de los participantes identificaron aprendizajes emocionales relevantes y expresaron sentirse orgullosos del proceso realizado.

Evidencias

  • Fichas de autoevaluación en lectura fácil (anonimizadas).

  • Mural colectivo “Lo que he aprendido de mí”.

  • Registro reflexivo del diario del psicopedagogo/a en prácticas.

(Todas las evidencias se han recogido respetando la confidencialidad y la privacidad de los participantes).

Observaciones personales

Este taller fue uno de los momentos más emotivos y significativos del proyecto. Se generó un clima de respeto, escucha y reconocimiento mutuo que permitió cerrar el proceso desde una vivencia positiva y reparadora. A nivel personal, confirmé la importancia de acompañar emocionalmente también los finales, ya que estos consolidan aprendizajes y dejan huella en la experiencia educativa.

Como dificultad, cabe señalar que algunos participantes necesitaron más tiempo o apoyo para expresar sus reflexiones, lo que reafirma la necesidad de adaptar siempre los ritmos y ofrecer múltiples formas de expresión. No obstante, el balance final fue muy positivo, tanto a nivel individual como grupal, consolidando el sentido del proyecto y reforzando el valor de la educación emocional en contextos de inclusión.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta